Mi ex novio, Alex, esta a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja.
Alex: Que guapa estas.
April: Alex, no voy a salir contigo.
Alex: No he dicho nada aun.-Dice sonriendo Siempre que sonríe así es porque quiere volver con alguien. Todos lo sabemos, ya que era el Don Juan del colegio y vimos esa sonrisa más de mil veces con sus ex para volver con ellas. Yo salí con el para intentar olvidar a Louis, pero eso fue hace muchos años en los que era un idiota perdida.
Me levanto dispuesta a irme, pero Lauren me coge de la camiseta y me tira para abajo para hacer que me siente de nuevo.
Lauren: ¡April, aun no conoces a los nuevos!-Como siempre, Lauren haciendo presentaciones. Una chica de pelo rosa me miró.-Katrina, te presento a April.-La di dos besos y me volví a sentar antes de que Lauren siguiera presentándome a gente extraña que había allí. Lauren suspiró y volvió a su sitio inicial.
Cojo un bocata y intento ignorar a Alex, que no dejaba de mirarme.
Lauren: April, ¿Que tal con Louis?
Suspiro.
April: No me hables de él...
Mery: ¿Que te ha echo esta vez?
April: Ser idiota, lo de siempre. Piensa que tengo ocho años o algo y que le voy a perdonar por todo.
Todas suspiraron y decidieron no preguntarme mas sobre Louis porque sabían que me molestaba hablar de el, incluso me molestaba decir su nombre. El resto de la merienda fue bastante bien, menos por la presencia de Alex detrás mío, no dejaba de vigilarme y estaba empezando a tener miedo. Cuando empieza a oscurecer, cojo mis cosas y me despido del resto. A mitad de camino, siento que alguien esta detrás mio, y cuando me doy la vuelta pego un brinco al ver el rostro de Alex.
April: ¿Que haces aquí?
Alex: Vivo por aquí cerca...se te ha caído esto, por cierto.-Abre su puño y veo que tenía un billete de diez dólares.
April: Vaya, gracias...-Lo cojo y lo miro.-Espera...yo no llevaba dinero, te habrás confundido...-Vuelvo a mirar al frente y para mi sorpresa no hay nadie.-¿Alex?
Me di la vuelta y me apresuro para llegar a mi casa. Cuando abro la puerta, dejo que el aire entre unos segundos a casa y cierro la puerta rápidamente provocando un portazo que se oye demasiado. Me asomo por la puerta del salón y veo que mi hermano sigue viendo Saw, así que subo a mi cuarto y llamo a Alicia.
Alicia: ¿Porque te has ido sin decirme nada?
April: Mira la loca, ni dices hola.-Alicia no me contesta. Espera una respuesta. Suspiro.- Me fui por...
Alicia: ¿POR LOUIS, VERDAD?-Oigo como le da un puñetazo a la mesa.-Le voy a matar, me da igual lo que haya hecho, esto ya es demasiado.
April: No, si...si da igual, soy yo que soy tonta y ya esta.
Alicia: ¿April, en serio? ¿Estas sufriendo todo esto por Louis y te echas la culpa a ti?
April: ¡SI! Fui yo la que quise que fuéramos amigos y le cogí cariño, fui yo la que le empecé a llamar "Boo Bear", fui yo la que se apuntó a ese estúpido concurso, fui yo la estúpida que se enamoro de el en el peor momento...
Alicia: ¿Esto va en serio? Mira, tu no has hecho nada, fue el que esta loco y te hizo sufrir y parecer enamorado por ti para que sufrieras aún mas.
April: Eso no lo sabes...
Alicia: April, para de hacerte la tonta, el fue el que empezó todo esto, y me da igual lo que sientas por el, ¡Le voy a matar!
April: ¡Alicia! ¿Puedes hacerme caso por una vez en tu vida? Es todo mi culpa, y le quiero, ¿Vale? Demasiado para verle sufrir...
Alicia: ¿Pero si para hacerte sufrir a ti?
Cuelgo. Me siento mal por hacerlo, pero no quería seguir hablando de ello. Me siento en la cama y cojo mis cascos. En cuestión de segundos los ojos se me empiezan a cerrar.
***
Me despierto. La música esta parada. Miro mi reloj. Las tres y media de la mañana. Doy un brinco, y con el mayor sigilo posible, me pongo el pijama. Intento dormir, pero no puedo, así que bajo a la cocina a por un vaso de leche. Mientras espero a que se caliente, me siento en la encimera moviendo las piernas, haciendo que choquen contra las puertas de madera. Cuando suena el microondas, abro la puerta y cojo con cuidado la taza de cerámica con dibujos de patitos que me regalaron en mi cumpleaños de hace diez años. Bebo la leche con cuidado de no quemarme la lengua y me dirijo a la despensa a por unas galletas con la taza en la mano. Cuando me doy la vuelta para volver a mi sitio después de coger las galletas, alguien está enfrente mío con una sonrisa de oreja a oreja...




